El satélite Atenea, desarrollado con participación clave de la Universidad Nacional de La Plata, ya comenzó a enviar datos desde el espacio en el marco de la misión Artemis II.
El proyecto argentino logró establecer comunicación desde estaciones terrestres, confirmando que el dispositivo funciona correctamente tras su despliegue. Según informaron los equipos técnicos, el satélite ya alcanzó una distancia cercana a los 70.000 kilómetros de la Tierra.
El ingeniero Facundo Pasquevich del Centro Tecnológico Aerospacial en la NASA
Desde el lugar de lanzamiento, en Cabo Cañaveral, el ingeniero Facundo Pasquevich, perteneciente al CTA relató: “Haber vivido acá el lanzamiento fue impresionante. Ver la cuenta regresiva, los últimos segundos, la gente alentando, escuchar el ruido y ver el cohete surcando el cielo fue una cosa increíble. Encima, saber que nosotros estamos ahí, que pusimos una partecita desde nuestro trabajo y que está en una nave yendo con cuatro astronautas a la Luna es increíble y me llena de orgullo”.
Según anunciaron en conferencia de prensa, de los cuatro satélites que salieron en la Artemis II (de Alemania, Argentina, Arabia Saudita y Corea) solo funcionaron dos: Arabia Saudita y Argentina.
Ramón López La Valle, coordinador del SENyT, expresó desde la sede del IAR, donde reciben información de Atenea que: “estamos muy contentos porque Atenea está funcionando correctamente, el enlace de comunicaciones está transmitiendo datos sin inconvenientes desde el momento del despliegue del satélite. Acá pudimos recibir los datos desde ese momento, y también los están recibiendo desde las estaciones de Córdoba y de Tierra del Fuego, de la CONAE. De hecho, ya el satélite está llegando a la máxima distancia posible, que son unos setenta mil kilómetros, y el enlace de comunicaciones sigue funcionando correctamente. Así que eso es un logro enorme, porque valida el sistema de comunicaciones que desarrollamos en el SENyT de la Facultad de Ingeniería”.
El satélite fue desarrollado por equipos del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) y del grupo SENyT de la UNLP, en articulación con organismos como la CONAE, la CNEA y otras universidades nacionales.
Su misión principal es medir niveles de radiación en el espacio profundo, analizar señales de navegación GNSS y validar tecnologías que serán fundamentales para futuras misiones espaciales.
Además, se trata del único satélite latinoamericano que forma parte de Artemis II, lo que posiciona a la Argentina dentro de un selecto grupo de países que participan en esta nueva etapa de exploración lunar.
El lanzamiento, realizado desde el Centro Espacial Kennedy con el cohete SLS, marcó el regreso de misiones tripuladas alrededor de la Luna después de más de 50 años.