En medio de la polémica por la situación de Manuel Adorni, el presidente Javier Milei eligió un camino claro: sostenerlo políticamente y, al mismo tiempo, explicar uno de los puntos más sensibles de su programa económico.
La dolarización, por ahora, no avanza. Y el motivo que dio es tan simple como revelador.
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Sin referirse directamente a la causa judicial que involucra a su jefe de Gabinete, Milei lo definió como un “maravilloso funcionario” y destacó su rol dentro del Gobierno.
Pero el foco estuvo en otra frase: “No podés dolarizar porque la gente no quiere hacerlo”. Afirmó en una entrevista en el programa Economistas de la TV Pública.
Y agregó: “Nosotros hemos planteado la dolarización en dos ejes. Vos, si querés, podés hacer tus transacciones en dólares y la gente no lo hace. Hemos sancionado la Ley de Inocencia Fiscal y la gente no lo hace”.
Con el foco puesto en el conflicto en Medio Oriente con impacto en el valor del petróleo, reconoció la alta inflación: "Ha sido un trimestre complicado en materia inflacionaria, pero inexorablemente la tasa de inflación va a bajar”
Por otra parte, reconoció que "la gente la está pasando mal" tras la caída de la actividad económica.
“Nosotros como economistas estamos acostumbrados a mirar los números y sabemos que representa una suerte de promedio y hay gente que puede estar en la colas. Entonces, este es un punto no trivial. Pero lo que siente la gente es el impacto en la actividad”, expresó.
El apoyo a Adorni también tiene lectura política. En medio de semanas turbulentas, el Presidente no solo evitó tomar distancia, sino que lo ratificó como eje de la gestión, destacando su rol en la coordinación del gabinete.
“Yo fijo el norte y la dirección de la política, pero después se queda él trabajando en la cocina con los ministros”
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Más allá de las declaraciones puntuales, lo que dejó la entrevista es una señal: El Gobierno mantiene el rumbo económico, pero las dificultades de la "motosierra" empiezan a chocar con una realidad que no aumenta la actividad productiva sino que, por el contrario, la perjudica. Y en ese escenario, la dolarización ya no aparece como una medida inmediata, sino como una frase de campaña que quedará en el olvido.