La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) logró reducir un 12% su huella de carbono en los últimos cinco años, según un relevamiento realizado por la Dirección de Seguridad, Higiene y Desarrollo Sustentable de la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios. El informe confirmó que las políticas ambientales impulsadas por la institución permitieron disminuir de manera significativa las emisiones de gases de efecto invernadero.
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El primer estudio, realizado en 2019 bajo normas ISO, había registrado una emisión total de 8.647,71 toneladas de dióxido de carbono equivalente (TnCO2eq). El nuevo relevamiento arrojó un valor de 7.666,81 TnCO2eq, lo que representa una reducción cercana a las mil toneladas de gases contaminantes emitidos por la universidad.
La denominada huella de carbono es un indicador ambiental que mide la totalidad de gases de efecto invernadero generados de forma directa o indirecta por una organización. Entre ellos se encuentran el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso y otros compuestos responsables del calentamiento global.
El director de Seguridad e Higiene de la UNLP, Andrés Fiandrino, destacó que el nuevo estudio permite evaluar la evolución de las políticas implementadas. “En 2019 tomamos una línea de base; hoy podemos confirmar que las decisiones que tomamos en materia de gestión energética y sustentabilidad tuvieron un impacto real y medible. Eso es muy valioso para una institución del tamaño y complejidad de la UNLP”, señaló.
Según el informe, la principal explicación de la reducción está vinculada al uso más eficiente de la energía eléctrica, que pasó de representar el 68% de la huella total al 58%. A ello se suman inversiones en equipamiento de alta eficiencia, sistemas de monitoreo del consumo en tiempo real y la contratación de energía en media tensión. Actualmente, el gas natural genera el 28% de las emisiones, el transporte el 8% y los sistemas de climatización el 6%.
Fiandrino remarcó además que la reducción adquiere mayor relevancia si se considera el crecimiento de la universidad durante el mismo período. “La UNLP incorporó nuevos edificios, laboratorios y espacios académicos. Bajar las emisiones en ese contexto significa que estamos haciendo las cosas genuinamente mejor”, afirmó.
El próximo gran paso será la puesta en marcha del campo de generación solar que la universidad construye en la localidad de Vieytes. De acuerdo con las proyecciones oficiales, una vez operativo permitirá reducir la huella institucional hasta 2.268,34 TnCO2eq, un nivel inferior a la capacidad de absorción de carbono del arbolado universitario. Ese escenario no solo habilitaría la certificación de carbono neutro, sino que además generaría un excedente estimado en 2.908 TnCO2eq en créditos ambientales o bonos verdes.
“Cuando el campo solar esté en funcionamiento, la UNLP va a poder certificar el carbono neutro con datos sólidos, auditables y replicables. Eso nos pone en un lugar de referencia no solo para las universidades argentinas sino también para cualquier institución pública que quiera transitar este camino”, concluyó Fiandrino.