INTERéS | 16 JUN. 2026

INNOVACIóN

El CONICET logró cicatrizar una compleja úlcera con un parche de placenta humana

El innovador tratamiento permitió regenerar tejidos y cerrar una lesión crónica sin internación ni injerto.



Un equipo de investigadores del CONICET, junto a especialistas del CEMIC y del CUCAIBA, logró cicatrizar por completo una compleja úlcera crónica mediante la utilización de un parche elaborado con membrana amniótica humana. El avance permitió evitar una cirugía en un paciente oncológico y abre nuevas perspectivas para el tratamiento de heridas de difícil recuperación.


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La experiencia fue desarrollada por profesionales del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), dependiente del CONICET, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) bonaerense; junto a la Unidad N°4 del Centro de Medicina Traslacional (CEMET). Los resultados del trabajo fueron publicados recientemente en una reconocida revista científica internacional.

El paciente tratado padecía una úlcera glútea crónica originada por una infección secundaria tras una aplicación inadecuada de una inyección. Luego de atravesar distintos tratamientos sin éxito y ante la posibilidad de someterse a un injerto de tejido, manifestó su intención de buscar una alternativa menos invasiva.

Frente a ese escenario, el equipo médico decidió comparar dos abordajes sobre diferentes sectores de la lesión. En una parte aplicó un parche confeccionado con membrana amniótica humana, mientras que en otra utilizó una matriz de colágeno bovino, un producto habitualmente empleado para preparar el área antes de un injerto.

La evolución mostró rápidamente diferencias significativas. A los 49 días, la zona tratada con membrana amniótica presentaba una cicatrización más avanzada, menor inflamación y mejores condiciones generales para la regeneración de la piel. A partir de esos resultados, los especialistas optaron por extender el tratamiento con el parche a toda la lesión hasta lograr su cierre completo, un proceso que demandó cerca de cinco meses.

Los análisis posteriores confirmaron que la membrana amniótica favoreció una regeneración más homogénea de los tejidos, una mejor formación de vasos sanguíneos y una recuperación más armónica de las capas profundas de la piel. En contraste, el material de origen animal generó reacciones inflamatorias y signos de rechazo.

Uno de los aspectos más destacados del procedimiento fue que se realizó de manera ambulatoria, sin necesidad de internación ni intervención quirúrgica. Actualmente, la asociación AMNIOSBMA, encargada de proveer la membrana obtenida a partir de la donación de placentas, ya acumula más de 2.000 pacientes tratados con derivados amnióticos. Los investigadores continúan estudiando los mecanismos biológicos que explican su capacidad regenerativa y trabajan para optimizar una técnica que, en el futuro, podría aplicarse incluso en el domicilio de los pacientes.