Tras la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y la confirmación de Diego Santilli como su reemplazante, el gobierno de Javier Milei busca abrir una nueva etapa política y dejar atrás uno de los momentos más complejos de la gestión. El objetivo es recuperar la iniciativa, reordenar el frente interno y reactivar una agenda que había quedado prácticamente paralizada.
Con Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete y el economista Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial, en la Casa Rosada apuestan a relanzar la gestión y mejorar la imagen del oficialismo. En el Gobierno reconocen que el desgaste de Adorni había comenzado a impactar en la percepción pública de la administración, en un contexto atravesado además por las dificultades económicas que aún enfrentan millones de argentinos.
Una vez oficializados los cambios, Milei convocará a la mesa política del Gobierno para evaluar el escenario y definir las prioridades de la nueva etapa. El foco estará puesto en el Congreso, donde el oficialismo pretende impulsar proyectos considerados estratégicos, entre ellos la reforma política, el denominado "super RIGI" y la iniciativa vinculada a la protección de la propiedad privada.
En paralelo, la renovación del gabinete también generó repercusiones dentro del propio oficialismo. De acuerdo con versiones surgidas desde la Casa Rosada, uno de los funcionarios que recibió con satisfacción la salida de Adorni fue el ministro de Economía, Luis Caputo. En su entorno consideran que las controversias que rodeaban al exjefe de Gabinete terminaron por opacar los logros económicos que el Ejecutivo buscaba instalar en la agenda pública, concentrando la atención mediática incluso en medio del Mundial de Fútbol y de otros temas de alto impacto político.