La madrugada del 6 de octubre de 1948 un pequeño pueblo de Asia Central fue el centro del mundo por algunos momentos. Debajo de su suelo, la Tierra crujió y dio lugar a una de las tragedias naturales más grandes de la historia moderna.
Gara-Gaudan es un pequeño pueblo de la actual República de Turkmenistán situado a 25 kilómetros al sudoeste de su capital Asjabad, pero por aquellos años post Segunda Guerra Mundial eran parte de la creciente URSS, que se levantaba victoriosa de la contienda continental.
El terremoto ocurrió a las 2:17 de la mañana de aquel 6 de octubre de 1948 y fue hasta su época la tragedia que más vidas se cobró. Con una magnitud de 7,5 grados, dejó, según los cálculos, más de 110 mil víctimas y hay registros que aseguran que esa cuenta alcanzó los 170 mil, más de un 15% de la población del Estado de Turkmenistán en ese momento.
Si lo traemos a la actualidad y a nuestras latitudes, la tragedia se compararía con un terremoto que se cobre la vida de alrededor de 700 mil argentinos.
El terremoto causó daños extremos en Asjabad y pueblos cercanos, donde casi todos los edificios de ladrillo se derrumbaron, estructuras de hormigón fueron fuertemente dañadas, y los trenes de carga fueron descarrilados.
Fue uno de los primeros ejemplos del encubrimiento soviético ante las adversidades que se le presentarían en el camino hasta terminar con la catástrofe de Chérnobil que le costaría la credibilidad y la estabilidad institucional ante el mundo en los últimos años de la Guerra Fría.
El hecho tuvo poca cobertura e incluso se intentó invisibilizar ante la opinión pública que intentaba recomponerse de los duros años de la Guerra, motivo que según insisten muchos historiadores, provocó que el gobierno central de Moscú asignar recursos financieros suficientes para responder adecuadamente
Según el historiador Shokhrat Kadírov, la mayoría de las víctimas perecieron en los escombros de sus propias casas, que eran estructuras simples con techos hechos a base de varias capas de adobe. “Debido a la cantidad de víctimas, las pérdidas y los costes de la reconstrucción, esta catástrofe fue una de las mayores en el territorio del Imperio ruso y de la URSS. Aunque se supo sobre ella mucho más tarde, de manera gradual, a lo largo de varias décadas”, comenta el geólogo Andréi Níkonov.
En la operación de rescate llegaron a participar 30.000 militares del Ejército Rojo, al mismo tiempo, que quienes abandonaron la ciudad tuvieron que firmar un acuerdo según el cual no podían revelar nada. En la URSS, todos los documentos sobre el terremoto eran material clasificado. Solo se comenzó a hablar abiertamente de ello en la época de la Perestroika, a mediados de los años 80.
No hubo otro desastre natural de esta magnitud hasta el terremoto de Tangshan, China en 1976 que se llevó cerca de 800 mil vidas.