El entrenador dejó un valioso legado que trasciende al fútbol. Campeón de la Libertadores con el club Estudiantes de La Plata, y Subcampeón del mundo con el seleccionado Argentino en el 2014. Hoy sobrevuela una sensación de nostalgia y respeto entre todos nosotros hacia el último gran maestro que nos dejó el fútbol argentino.
Luego de sus años de esplendor como futbolista profesional, Alejandro Sabella tuvo una extensa carrera como ayudante de Daniel Passarella. Lo acompañó desde 1990 hasta el 2009 y se sentó al lado de su amigo en River, en la Selección Argentina, en Parma, en la Selección de Uruguay, en Monterrey, en Corinthians y en su último paso por River. De allí saltó a Estudiantes, donde estuvo entre 2009 y 2011 cosechando la Copa Libertadores 2009, el subcampeonato intercontinental en el mismo año y el Apertura 2010, para luego llegar a la Selección y perder por la mínima la final del Mundial 2014. Así, fugaz y fantástica, fue la carrera de Sabella técnico.
El paso de Sabella como técnico fue tan grande como fugaz. Fueron sólo cinco años donde demostró una capacidad de liderazgo superlativa a la que le agregó un desarrollo conceptual difícil de encontrar en el mundo del fútbol.
La discusión entre los del flaco y los del narigón lleva alrededor de 50 años y es cada vez más desgastante. A Pachorra, que vivió lejos de esos berretines, le alcanzaron apenas cinco años para dejar delante de millones de narices las herramientas para arreglar esa costumbre de enfrentar todo con todo a cualquier precio.
Una vez, en 2010, en en el programa televisivo, Norberto Verea le preguntó “qué era el éxito para él” a lo que contestó: “Dejar una enseñanza, ese debe ser el mejor éxito que pueda tener un entrenador". Desde acá te contamos, que nos enseñaste mucho a todos Alejandro, gracias y feliz cumpleaños.