Por: Redacción EnAgenda
Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) llevan adelante un proyecto que propone transformar canteras abandonadas en centros de producción mediante la cría de pejerreyes en jaulas flotantes, al tiempo que busca reconvertir esos espacios en polos de ecoturismo y educación ambiental.
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La iniciativa es desarrollada por especialistas del Instituto de Limnología Dr. Raúl A. Ringuelet, dependiente de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, en conjunto con el CONICET y la Comisión de Investigaciones Científicas bonaerense. El proyecto se enmarca en un convenio con el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires para evaluar el potencial de estas cavas como entornos aptos para la acuicultura sustentable de especies nativas.
Actualmente, el equipo realiza estudios de campo en distintos puntos de la región, con relevamientos físicos de los espejos de agua, mediciones de profundidad y análisis químicos y biológicos que permiten determinar la calidad del agua y la viabilidad del ecosistema. Estas tareas se desarrollan en municipios como La Plata, Berisso, Ensenada y Florencio Varela, con proyección de ampliarse a otras localidades.

Según explicó el investigador Darío Colautti, director del ILPLA, el desafío central es adaptar sistemas de cultivo ya probados en lagunas a las condiciones particulares de las cavas, con el objetivo de optimizar la producción y generar impacto local. En la misma línea, el especialista Javier García de Souza destacó que el proyecto apunta a involucrar a actores locales en todas las etapas del proceso, a partir de técnicas accesibles y participativas.
En la provincia de Buenos Aires existen miles de canteras, muchas de ellas inundadas tras el cese de la actividad minera. Estos espacios suelen convertirse en “pasivos ambientales”, con riesgos para la población y problemas asociados como accidentes o basurales clandestinos. Frente a este escenario, la propuesta de la UNLP busca resignificar estos sitios mediante un enfoque de “post-uso” que los integre a un esquema productivo y sustentable.
Además de la cría de peces, el proyecto contempla múltiples beneficios sociales, como el desarrollo de actividades recreativas controladas, la generación de espacios educativos vinculados a los ecosistemas acuáticos y la promoción de la cultura científica. También apunta a fortalecer la sustentabilidad mediante el uso de especies nativas y el impulso de economías regionales.
Con más de dos décadas de experiencia en acuicultura, el equipo científico apuesta a convertir un problema ambiental en una oportunidad de desarrollo. “El objetivo es que el conocimiento generado en el ámbito académico vuelva a la sociedad”, señalaron.