Franco Colapinto volvió a hablar sobre su recorrido hasta la Fórmula 1 en una entrevista con la revista ELLE España, donde repasó sus comienzos en el automovilismo, la decisión de irse a Italia con apenas 14 años y los sacrificios que realizó para perseguir su sueño.
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El piloto de Alpine F1 recordó que su pasión por los motores comenzó desde muy pequeño, cuando recorría las calles de tierra de su barrio en Pilar en un cuadriciclo. “No puedo señalar un día y decir: ‘Acá empezó todo’. Fue algo que estuvo conmigo desde que nací”, contó.
Colapinto comenzó a competir en karting a los ocho años y, durante su adolescencia, tomó una de las decisiones más importantes de su carrera: dejar Argentina para instalarse en Italia y continuar su formación.
Sobre el rol de sus padres, destacó el respaldo que recibió pese a los riesgos y la distancia. “Una de las mayores muestras de amor que puede tener un padre es darle confianza a un hijo, a pesar del terror que le produce dejarlo ir tan lejos para perseguir un sueño sin ninguna garantía”, sostuvo.

El argentino recordó que sus padres nunca intentaron frenarlo y que le transmitieron que podía regresar si las cosas no salían como esperaba. “Hacé lo que quieras, te apoyamos. Y si querés volver o no sale bien, vamos a estar acá esperándote”, le dijeron.
Para Colapinto, haberlo intentado fue fundamental. “No tengo la sensación de que podría haber hecho más, de que no me esforcé o no me la jugué. Siempre fui al límite”, afirmó. Y agregó: “Estoy donde estoy por los sacrificios que hice desde muy chico”.
El piloto también se refirió a los momentos más difíciles de sus primeros años en Europa. Aunque estaba haciendo aquello que soñaba, la distancia de su familia y de sus amigos se hacía sentir especialmente después de los malos resultados.
“En Italia estaba feliz porque era donde deseaba estar, pero la soledad aparecía cuando un fin de semana no salía bien”, explicó.
Colapinto contó que mientras otros jóvenes pilotos europeos podían regresar a sus casas después de las carreras, él volvía solo a una fábrica de karts. “Esos fines de semana fueron los que más me hicieron aprender y crecer como piloto y persona”, señaló.
En ese período también tuvo que adaptarse rápidamente a un nuevo idioma y a una realidad completamente distinta. “Tuve que aprender italiano muy pronto porque al principio no entendía casi nada”, recordó.
Después de convertirse en el primer argentino en llegar a la Fórmula 1 en más de dos décadas, Colapinto aseguró que uno de los principales aprendizajes fue controlar sus emociones.
“Yo tenía la sangre muy caliente y cada cosa me la tomaba a pecho. En el automovilismo necesitás una cabeza fría, no podés dejar que las emociones te dominen”, explicó.
El piloto consideró además que la falta de oportunidades que muchas veces enfrentan los latinoamericanos genera una mentalidad particular: “Nosotros muchas veces tenemos una sola, y si la dejás pasar, quizás no exista una segunda. No podés reservarte nada”.

Esa intensidad también forma parte de su personalidad fuera de las pistas. “Soy impaciente, ansioso y voy a fondo durante todo el día”, reconoció al hablar sobre el ritmo de vida actual.
Pese a definirse como una persona impaciente, Colapinto aseguró que encuentra su mayor tranquilidad precisamente dentro de un auto de Fórmula 1.
“Cuando me cierro la visera del casco es cuando más tranquilo estoy”, afirmó. Según explicó, ese momento le permite aislarse de todo lo que ocurre a su alrededor y concentrarse exclusivamente en aquello que disfruta.

“Dentro del vehículo encuentro una claridad especial. Es el lugar en el que quiero estar y el que más disfruto”, expresó.
Durante la entrevista, Colapinto también habló sobre su relación con Bizarrap, una de las personas que acompañó de cerca su crecimiento profesional.
“Lo quiero mucho, es un gran amigo. Sin él, probablemente no habría llegado a este lugar”, aseguró el piloto argentino, quien destacó los consejos y el acompañamiento que recibió del productor musical.

“Siempre me encanta tenerlo en las carreras y compartir tiempo libre juntos”, agregó.
De cara al futuro, Colapinto dejó claro que su objetivo va mucho más allá de consolidarse en la categoría.
“Tengo muchos y se van renovando. Quiero seguir por este camino, conseguir un podio dentro de no mucho tiempo y crecer en la Fórmula 1”, afirmó.
Sin embargo, su gran ambición está definida: “Mi meta es ser campeón algún día, aunque sé que falta camino”.

El argentino sabe que todavía tiene mucho por construir, tanto con su equipo como en lo personal. “Quiero mejorar con el equipo y como piloto, seguir aprendiendo. Ojalá llegue. La ambición está, pero también la conciencia de todo lo que todavía hay que construir”, concluyó.
Fuente: Revista ELLE España.