Una ola de gran tamaño sorprendió durante la tarde del 12 de enero a turistas y vecinos de Mar del Plata y Santa Clara del Mar, provocando la muerte del joven, dejando más de treinta heridos y obligando a evacuar playas de la Costa Atlántica bonaerense.
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El episodio activó un importante operativo de emergencia y abrió el debate entre especialistas sobre la posibilidad de que se haya tratado de un meteotsunami.
En medio del caos y lo que pudo llegar a ser solo un fenómeno natural de bajo impacto y hasta una anecdota, se convirtió en una tragedia: Yair Amir Manno Núñez de 29 años de edad, perdió la vida.
El joven nacido en Mar del Plata vivía en Francia y volvió a Argentina para visitar a su familia junto a su pareja y dos amigos. La ola impacto de lleno sobre la costa, lo que habría provocado que Yair se golpeara contra las piedras de la escollera y quedara inconsciente, siendo arrastrado por la corriente y muriendo ahogado en la llamada Laguna de Mar Chiquita.
Núñez era un reconocido jinete de caballos que en los últimos años recibió varias distinciones en diferentes competencias al rededor del mundo. En 2024 se posicionó en el puesto 11 del ranking mundial de la FEI Endurance Riders destacandoló como uno de los mejores del mundo.
La familia de la víctima fue asistida por las autoridades médicas y de seguridad recibiendo contención psicológica tras la tragedia que impactó a toda la Costa Atlántica con este fenómeno conocido como meteotsunami.
El fenómeno aún se encuentra bajo estudio, aunque una primera hipótesis indica que podría haber sido causado por una brusca diferencia de presión atmosférica sobre la superficie del mar, y no por un movimiento sísmico. “Podría denominarse meteotsunami, pero todavía no tiene verificación científica”, aclaró el licenciado en Ciencias de la Atmósfera Eduardo Piacentini en diálogo con Infobae.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), los meteotsunamis son grandes olas generadas por perturbaciones atmosféricas, como tormentas intensas o cambios rápidos de presión, que se desplazan sobre el océano. A diferencia de los tsunamis tradicionales, no tienen origen en terremotos submarinos y pueden amplificarse al llegar a zonas costeras poco profundas, alcanzando alturas superiores a 1,80 metros.
En la costa argentina existen antecedentes compatibles con este fenómeno. En diciembre de 2022, el INIDEP determinó que las condiciones meteorológicas registradas en el sur de Mar del Plata fueron compatibles con un meteotsunami, luego del paso de un frente frío con tormentas intensas. Los especialistas advirtieron que estos eventos son poco frecuentes y que su impacto podría ser mayor si coinciden con la pleamar.
Por último, expertos remarcan que la probabilidad de un tsunami sísmico en Argentina es muy baja, ya que estos fenómenos están asociados a terremotos de gran magnitud. Si bien existen zonas tectónicas activas en el Atlántico sur, no hay registros de tsunamis devastadores en la costa atlántica argentina. La comunidad científica continúa investigando estos episodios extremos y su posible impacto en las ciudades costeras.