La salida de Marco Lavagna del INDEC generó fuertes repercusiones en el arco político y económico. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, salió a aclarar que la renuncia respondió estrictamente a "diferencias de criterios" técnicos. Según explicó, Lavagna pretendía implementar de forma inmediata la nueva metodología de medición de precios, propuesta que fue vetada por instrucción directa del presidente Javier Milei.
El foco de la disputa radica en la actualización de la canasta de consumo, que debía pasar de la base 2004 a una estructura de 2017-2018. "Íbamos a empezar a comparar con el índice de otros meses y no íbamos a tener una base cierta", sostuvo Adorni. Para el Gobierno, modificar el sistema de medición en este momento afectaría la transparencia y la credibilidad de la baja inflacionaria que intentan demostrar tras dos años de gestión.
Ante las críticas de la oposición que hablan de una "intervención" en el organismo, el funcionario fue tajante: "No estamos cambiando la metodología para que ellos no digan que los datos son falsos". Adorni aseguró que la instrucción presidencial es mantener el esquema actual hasta que la inflación sea "cero", permitiendo así una comparación lineal con los resultados de la gestión anterior.
Pese al reciente repunte del IPC, que pasó del 1.5% al 2.8%, el Jefe de Gabinete ratificó que el trabajo fiscal está hecho y que después de mitad de año el índice "empezará con cero". En este contexto de reestructuración, Luis Caputo ya confirmó a Pedro Lines como el nuevo director del organismo, quien tendrá la tarea de dar continuidad técnica al instituto sin alterar los indicadores actuales.