La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió movilizarse el próximo miércoles 11 de febrero al Congreso Nacional en rechazo a la reforma laboral que debatirá el Senado y que el oficialismo asegura tener encaminada para lograr la media sanción. La protesta se realizará desde las 15 horas en la Plaza de los Dos Congresos y tendrá réplicas en las capitales provinciales.
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La decisión fue tomada durante una reunión del Consejo Directivo en la sede de Azopardo 802, encabezada por los triunviros Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, en un contexto adverso para la central obrera tras negociaciones frustradas con gobernadores considerados “dialoguistas”.
“Dado que el 11 se va a abrir la sesión de debate en el Senado, nos vamos a movilizar de forma contundente y multitudinaria”, anunció Sola en conferencia de prensa. Además, confirmó que habrá manifestaciones simultáneas frente a las casas de gobierno provinciales para expresar el rechazo al proyecto.
En la previa, la posibilidad de convocar a una huelga general perdió fuerza. Fuentes gremiales señalaron que la CGT reserva esa carta para una eventual discusión en la Cámara de Diputados, en caso de que el proyecto avance en el Senado.
Del encuentro participaron dirigentes como Héctor Daer, Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez, José Luis Lingeri, Sergio Romero, Hugo Benítez, además de referentes sindicales con bancas legislativas, como el diputado Sergio Palazzo y Hugo Moyano (h).
Desde la CGT califican la iniciativa del Gobierno de “regresiva”, al considerar que avanza sobre derechos laborales al flexibilizar contrataciones y despidos, restringir el derecho a huelga y debilitar a los sindicatos. Entre los puntos más cuestionados figuran la ampliación de actividades esenciales, el fin de la ultraactividad de los convenios, la extensión de la jornada laboral hasta 12 horas y la creación del Fondo de Cese Laboral, que reemplazaría a las indemnizaciones tradicionales.
El malestar sindical se profundizó luego de que el oficialismo afirmara que la reforma está “95% acordada” en la Cámara alta. Aunque desde la CGT creen que el Gobierno “exagera los números”, admiten que la posibilidad de frenar el quórum es baja, lo que aceleró la definición de la protesta callejera.